El jardí de les delícies! | 2016
Carroza sobre el TTIP elaborada junto a personas del Centre Assistencial Sant Joan de Déu (Almacelles), en colaboración con el Centre d'Art La Panera (Lleida)

Imagen de la salida de la comparta en la Festa de l'aigua (28 de febrero de 2016)

En Almacelles se realiza anualmente la Fiesta del agua, fecha en que se conmemora la llegada de este recurso al municipio con la inauguración del canal de Aragón y Cataluña en 1910. Para celebrar el acontecimiento, que aportó mejoras esencials para el desarrollo territorial, tienen lugar actos culturales, deportivos y lúdicos entre los que destaca un desfile de carrozas. Sus orígenes se remontan a los años cincuenta, cuando la Comunitat de Regants desfiló con los animales de carga guarnidos como a comienzos de siglo; con el paso del tiempo se sumaron los tractores, símbolo de la mecanización de los trabajos agrarios. Las carrozas participantes en el desfile son realizadas por entidades de la población y de los municipios vecinos; hay de todo tipo, desde aquellas con un cariz reivindicativo hasta las lúdicas.

El domingo 28 de febrero de 2016 un grupo de personas vinculadas a las unidades de Salud Mental del Centro Asistencial San Juan de Dios, situado a la localidad de Almacelles, y un puñado de amigos y amigas participamos con un carroza propia en la Fiesta del agua. El proyecto se desarrolló gracias a la colaboración del Centre d'Art La Panera de Lleida. La intervención en el desfile (una actividad lúdica susceptible de generar espacios de convivencia plurales a través de la incorporación de diversidades funcionales, transgeneracionals, transculturals o de género) tenía por objetivo fomentar la participación de la gente en proceso de recuperación en la construcción activa de la ciudad a través de un acontecimiento que genera vecindad. El área de influencia directa de las instituciones implicadas fue determinante en la elección de la propuesta que se llevó a cabo.

La confección de los elementos narrativos de la carroza son fruto de sesiones de debate con las personas hospitalizadas y los trabajadores y las trabajadoras no sanitarios del centro médico y el centro de arte; a pesar de todo, no se consiguió eludir los aspectos institucionales y jerárquicos.

En las bases de inscripción en el desfile, el Ayuntamiento de Almacelles señalaba la preferencia del agua como motivo para adornar las carrozas. Pegar un vistazo a las características de la comarca, donde dos canales y un río permiten cultivar las tres cuartas partes del territorio, nos permitía pensar en la utilización industrial de este bien y a la vez reflexionar sobre la economía del Segrià, basada principalmente en la agricultura intensiva. En la comarca predominan los cultivos para piensos y forrajes destinados a los animales, donde destaca el maíz transgenico. La extensión de estos sembrados ha facilitado el aumento del número de granjas de engorde de cerdos y aves, la otra actividad económica significativa en aquellas tierras. La envergadura de esta información fue capital para decidir el motivo de la carroza: dado que nos encontrábamos en un contexto rural hablaríamos de aspectos que se derivan del uso intensivo de la tierra.

Tomando prestado el título del tríptico de Bosco sobre el destino de la humanidad El jardín de las delicias, nos centramos en la defensa de una alimentación de proximidad, hecho a partir de la dedicación de mucha gente y sinónimo de unos pueblos vivos. La magnitud de las consecuencias medioambientales, económicas y de salud pública derivadas de la pérdida de sobiranía que puede suponer la aprobación del TTIP (tratado de libre comercio entre Europa y los Estados Unidos) en la zona agrícola de Lleida, determinaron la confección de un simbólico caballo de madera como motivo de la carroza y, parcialmente, de los disfraces. También añadimos pequeños comentarios sobre la promoción de un paisajismo construido artificialmente en detrimento de la mejora de los espacios naturales, de los paisajes y del medio físico rural. Concretamente nos disfrazamos de hortelanas, de plantas, de flores, de frutas, de legumbres y de animales, intentando incorporar una cierta crítica social y unas notas de humor a nuestro vestuario y a las letras que adaptamos de temas musicales de cariz popular y mediático, estrategias que tomamos prestadas de los movimientos sociales.

El año 1973, entre los meses de enero y marzo, un pabellón del Hospital de Trieste, donde los pacientes habían sido dados de alta gracias a Franco Basaglia, se transformó en un taller animado por artistas y actores y abierto a las aportaciones de los ciudadanos y las ciudadanas. Allá se construyó el famoso Marco Cavallo, un caballo azul, de madera y papel maché, con la barriga llena de los deseos de la gente ingresada, que salió encabezando un gran cortejo el último domingo de marzo de aquel año. El gesto aludía simbólicamente a la salida real de las personas hospitalizadas, hecho que en poco tiempo tuvo lugar. Una vez empezado el proyecto en San Juan de Dios, y después de decidir el motivo de la carroza, supe que el centro asistencial había participado en una Festa de l'aigua, en la década de los años noventa, con una copia del caballo de Trieste. La legitimidad de la figura de Basaglia junto a algunas reticencias del personal médico y del centro de arte hacia la conveniencia de la temática abordada en nuestra carroza, provocaron que la alusión de nuestro caballo de Troya al TTIP y algunos aspectos de los disfraces quedaran en suspenso.

Gracias al relato del proceso y a las preferencias de las personas que tenían que desfilar se consiguieron salvar ciertos elementos de los contenidos. Para orientar sobre nuestro argumento se incluyó una pancarta con un lema inspirado en la vía campesina: “La vida empieza en la tierra. Aliméntate sano, seguro y soberano”. La carroza ganó el primer premio de la 61a edición de la Festa de l'aigua.


Vídeo de la experiencia