El «cuadro» de la «calleja» en Espai 13, Fundació Joan Miró (Barcelona)  
El «cuadro» de la «calleja» en el ciclo Perplexitat, comisariado por David Armengol  
Soportes vivientes para la fabricación de un mito y El contagio visionario  
S/T (Notas)  
Garabandalistas. Un relato fotográfico sobre los seguidores de las apariciones  

San Sebastián de Garabandal es una pequeña localidad situada en el paisaje montañoso de Peña Sagra (Santander). El 18 de junio de 1961, cuatro menores cuentan que han visto una figura envuelta en luz, que declara ser posteriormente el arcángel Miguel. El relato emula los inicios del Génesis, la aparición tiene lugar tras el robo de unas manzanas del jardín de la maestra, situado junto a la «calleja» de la Campuca. La visión es sucedida por otras, que se difunden vertiginosamente por el área geográfica próxima. Infinidad de curiosos ―devotos, religiosos, médicos o habitantes de las localidades cercanas― se desplazan a la aldea. Las aglomeraciones hacen necesaria la instalación de un cercado de madera, al que llaman «cuadro», para proteger a las muchachas. El brigada en Rionansa, convencido de los hechos, destaca a una pareja de guardias civiles para mantener el orden. Para el 2 de julio, momento en que se presenta por primera vez la Virgen, en Garabandal se da cita una multitud. Durante cuatro años, hasta el 13 de noviembre de 1965, los fenómenos se suceden transformándose escénicamente. Las visiones no cuentan con la aprobación de la jerarquía eclesiástica, aunque sí con el apoyo de numerosos miembros del clero.

En El «cuadro» de la «calleja» se analiza a partir de los registros visuales la manera en que el fenómeno aparicionista de mayor calado fuera y dentro del Estado español en la segunda mitad del siglo XX, la advocación no reconocida de San Sebastián de Garabandal, fue vivido y socialmente construido. La abundancia de documentos visuales (fotografías y filmes), artículos de prensa y libros publicados permite realizar una lectura de los aspectos políticos, sociales, religiosos y económicos que la hicieron posible. En paralelo se desarrolla un estudio de la dramaturgia del evento: sus actores principales (videntes, promotores y creyentes), la localización de las apariciones ( y la consiguiente sacralización del paisaje), el guión de las mariofanías, los elementos simbólicos que propician su implante, las performances sociales que tienen lugar, el género de las visionarias o la actualidad del fenómeno.

El «cuadro» de la «calleja» se articula estableciendo una analogía con un texto. Así La construcción de una aparición funciona a modo de prólogo; introducción a la que siguen dos capítulos sobre la producción visual: Soportes vivientes para la fabricación de un mito y El contagio visionario; unas notas al pie, S/T (Notas), sobre el régimen de lectura de las imágenes y sus derivas; y una publicación o epílogo, Garabandalistas. Un relato fotográfico sobre los seguidores de las apariciones de San Sebastián de Garabandal. 1961-1965. El proyecto en sala adopta la disposición de un paralepípedo ligeramente girado en relación con la planta. Mediante este gesto se alude al cercado de madera con el que se protegía a las visionarias de la multitudes, el «cuadro», en el que tuvieron lugar las primeras visiones. En el display se emulan parcialmente los recursos móviles y temporales de las charlas de prédica garabandalistas, mediante pantallas portátiles o proyectores de diapositivas.

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