1. El melodrama cinematográfico ofrecía un espacio a la mujer. Fue en el melodrama donde se le dio forma y voz a la mudez que rodeaba a las mujeres. Las películas melodramáticas solían entrar en el territorio doméstico para concentrarse en conflictos familiares y fue aquí donde se tomó en serio su reivindicación sobre la igualdad y se le dio visualidad y visibilidad.

El melodrama es una fuente de consolación. Siendo en numerosas ocasiones un espejo de la situación de su público y dando voz a las clases media y baja. Se trata de una categoría peyorativa que ha salido adelante en el hostil mundo del buen gusto e impregna nuestra vida cotidiana, de un género que se emplea extensamente pero al que se hace caso omiso. Es un atributo diametralmente opuesto a la idea de alta cultura. Melodramáticos son los pobres, los analfabetos y las mujeres.

2. La soap opera televisiva pertenece al reino de la sala de estar, donde tienen lugar la mayoría de conversaciones íntimas, instalando una especularidad entre la imagen televisiva y la realidad doméstica del ama de casa. Ambas salas se contaminan creando un puente que va desde el espacio catódico al espacio doméstico, supuestamente real.

3. Los papeles de Cleopatra y Marco Antonio fueron representados por Elisabeth Taylor y Richard Burton. Ambos se conocieron durante el rodaje de esta película. Su historia sentimental es propia del argumento de una soap opera, con divorcios, nuevos matrimonios y separaciones repetidas; todo ello acompañado de alcohol, drogas, celos y acaloradas peleas. El romance de E. Taylor y R. Burton durante el rodaje de Cleopatra ocupó las primeras planas de revistas y diarios de la época.

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