¿Es 122m! una pieza erótica o pornográfica, o bien una "obra de arte" y como tal imposible de encajar en estas categorías? ¿Cuál es la línea divisoria entre arte y pornografía? ¿Puede el arte abordar el ámbito del sexo y sus fantasías? ¿Qué aspectos diferencian una obra naturalista o realista que retrata lo que es tal cual, de una obra que busca inflamar las pasiones de quien la observa? ¿De qué manera pueden fundirse o con-fundirse? ¿Depende únicamente de la intención del autor? ¿Hasta qué punto resulta decisiva la mirada del espectador?
¿Es el porno un dominio exclusivamente masculino? ¿Hay un porno para hombres y otro para mujeres? ¿Por qué siendo el porno una industria tan joven los mayores beneficiarios económicos son los hombres? ¿Responden la creación de la etiqueta del posporno o porno femenino a este hecho, además de a la búsqueda de una representación del sexo explícito que satisfaga y genere un imaginario femenino? Estas son algunas de las cuestiones que surgen al contemplar esta instalación.

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