La Huida es una recreación de los títulos de crédito de una película que nunca veremos. Se trata del primer guión de Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga.

Sobre los motivos por los que no se llegó a filmar, existen un par de versiones del propio Berlanga :

«Nos rajamos la noche antes de comenzar el rodaje. Eso es lo que decimos siempre, pero a mí me parece imposible. Aunque tanto el recuerdo que guarda Juan Antonio, como yo, es que nos echamos atrás la noche anterior al primer día de rodaje, sería quizá unas semanas o un mes antes. El protagonista iba a ser Paco Rabal. En esa historia tratábamos un poco el problema de los mineros de La Unión, en Cartagena. Era una huida y había una persecución...Nos rajamos porque no nos atrevemos a dirigir. Fue, simple y llanamente, por miedo. Era la productora que habíamos creado un número de alumnos... Recuerdo que en La huida iba a trabajar Manolo Morán, y hay una anécdota muy divertida con la censura: el guardia civil disparaba contra el fugitivo, pero no le mataba. Disparaba a mitad de la película y fallaba porque no podíamos prescindir del protagonista, y los de la censura, en la hoja de objeciones -todavía tenían la ingenuidad de enviar hojas de censura, que servían de cachondeo en las tertulias del Café Gijón, y luego, cuando fueron más hábiles, no te daban hojas- habían escrito: la Benemérita nunca falla. Y entonces exclamó Manolo Morán: "Ni que fuese el conde de Tébar". Tébar era entonces el campeón del mundo de tiro».

 

 

 

 

«A través de los títulos de crédito de un guión censurado por el franquismo, La huida habla de la invisibilidad del cine. Sin presentar el guión tan sólo ofreciendo la posibilidad de acreditar su existencia, el vídeo documenta lo inexistente, dando imágenes al género, el estilo y al contexto histórico de una ficción que no llegaremos a ver».

Joana Hurtado y Eloi Grasset

Este guión se enmarca dentro del contexto español e indaga sobre la política audiovisual del período franquista rindiendo homenaje a todas/os aquellas/os autoras/es cuyos projectos no pudieron llevarse a cabo, a un tiempo que nos permite especular sobre la supuesta atemporalidad de la noción de género cinematográfico.

Resuelta como una animación, en su interior podemos encontrar diferentes niveles de lectura que construyen un único relato. Así, la información relativa al equipo artístico y técnico se entrelaza con los pocos datos conocidos de la trama argumental. Esporádicamente aparecen algunos metatextos que hacen refernecia a las incoherencias sobre el relato de la censura del guión difundido con posterioridad por Berlanga.

El leitmotif de la pieza son billetes y acciones de minas, sugiriendo con ello el contenido social que tenía supuestamente el guión.